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Cuestionario Adriana Melchor

En tu experiencia, ¿cómo se manifiesta la función social del arte o la arquitectura desde la enseñanza?

Mi experiencia no es vasta, pero sí puedo decir que es desde la integración de estrategias del arte a ciertos campos sociales. Ya sea en proyectos pedagógicos que tiene el fin de acompañar y propiciar procesos de aprendizaje o en prácticas artísticas que buscan echar luz sobre ciertas problemáticas. Algunos de estos proyectos pueden tener alcances mayores o incidencias sobre las propias instituciones educativas, lo cual puede traducirse en cambios sobre éstas, críticas feroces o la total destrucción de las mismas, que sería lo más radical y lo más interesante. En pocas palabras se trata de hackers institucionales. Me parece que para la enseñanza, una de las manifestaciones más puntuales de la función social del arte trata de buscar otros formatos que propicien nuevas dinámicas y relaciones entre la producción de conocimiento y sus sujetos.

¿Puedes mencionar un modelo de enseñanza, proyecto, o texto que consideres relevante para nuestro tiempo y por qué?

En mi formación como historiadora del arte, me parece importante hacer una revisión histórica sobre este tipo de propuestas. Pienso en la Bauhaus, en el Black Mountain College, en los grupos de posguerra que buscaban la creación colectiva de obras, John Baldessari, incluso en el muralismo. También hay lecturas clásicas como las de Ivan Ilich y Paulo Freire. Si tuviera que situarlo forzosamente a nuestra actualidad, me parece importante revisar los debates y textos producidos sobre la investigación artística: Hito Steyerl, Adrien Piper, Julien Klein, Fabiano Kueva, entre otros. Y también revisar el tema de la figura del educador, relegado del circuito pero que cada vez toma más fuerza. Recuerdo mucho el impacto que tuvo en mí escuchar a Mônica Hoff hablar sobre el papel de la educación en un museo. Sobre proyectos, puedo mencionar el Atelier Romo, me interesa porque es una formación profesional alternativa a los modelos de educación vigente, sí utiliza estrategias del arte contemporáneo, pero no está dirigido exclusivamente a la formación de artistas también entran otros campos que pueden nutrirse de estas experiencias. Otra propuesta que me parece trascendental es el proyecto de Cuerpo Estratégico, un colectivo de arte-educación radicado en México que ofrece capacitaciones a docentes, quienes reciben una caja de herramientas con estrategias provenientes del arte contemporáneo. Esto creo que es un giro interesante, pues se piensa en la formación de formadores, casi siempre oprimidos por los sistemas obtusos y burocráticos de la SEP u otras instituciones educativas. Otros temas a revisar serían la propuesta de Pablo Helguera sobre la transpedagogía y el trabajo de Samuel Morales en México.

¿Desde dónde podrían generarse nuevos vínculos para la enseñanza del arte o la arquitectura hoy?

Creo que se trata de pensar en relaciones imposibles y accionarse desde lo impensable. Es decir, buscar crecer la circulación y producción de saberes acompañada de reflexiones provenientes de otros campos de acción que normalmente no se pensaría que estuvieran relacionados.

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