Back
Back

Cuestionario Jimena Hogrebe

En tu experiencia, ¿cómo se manifiesta la función social del arte o la arquitectura desde la enseñanza?

La función social de la arquitectura desde la enseñanza se manifiesta de distintas maneras. El formato común en las escuelas de arquitectura de realizar proyectos en un taller muestra que la arquitectura se reflexiona, diseña, desarrolla y ejecuta en equipo; que es una disciplina de producción social. Los proyectos se dialogan en los talleres, pero también es necesario acercarse a personas y referencias externas y de muchas disciplinas para enriquecer el trabajo. Los proyectos académicos son, entonces, realizados de una u otra manera en equipo. Sí con una cabeza, pero enriquecidos por otras.

A pesar de que los talleres suelen ser la espina dorsal de las escuelas de arquitectura, hay muchas más materias, prácticas y teóricas, que componen los planes de estudio. Estas materias buscan ofrecer un panorama más amplio de la arquitectura y, a la vez, información de herramientas para el taller de proyectos. Estas materias muestran que hay especialistas necesarios para que la arquitectura pueda hacerse, que no es una disciplina de un arquitecto-artista creador que hace todo. Además, muestran aspectos sociales como las formas de hacer y habitar la arquitectura en el pasado, la relación entre la cultura y la arquitectura, las ideas que han cambiado las formas de vida, la habilidad de ser críticos con el entorno construido y lo que provoca en la cotidianidad de las personas, la importancia de saber acercarse con un cliente y responder a sus deseos y necesidades, al igual que conocer a profundidad a los posibles futuros usuarios de las obras arquitectónicas. Estas consideraciones de lo social y muchas más, tienen que ser compartidas para que los estudiantes se sensibilicen y entiendan la arquitectura como una disciplina con una función social.

La comunicación de la arquitectura es, por lo tanto, esencial en la enseñanza. No sólo desde el lado de quien enseña y las diversas maneras en que se puede comunicar (palabras, dibujos, diagramas, modelos, maquetas, paseos, etcétera), sino desde el estudiante que tiene que aprender a comunicar sus ideas y proyectos. Si una idea o un proyecto no se logran explicar, será una situación fallida porque difícilmente se podrán llevar a cabo. En la escuela sería un ejercicio mal evaluado como simulación de la realidad en la que un posible cliente no se animaría a hacerlo, un maestro no entendería que construir, etcétera. La arquitectura, al ser realizada en equipo, tiene que poderse comunicar claramente y eso es necesario enseñarlo.

En la enseñanza los proyectos suelen quedarse en teorías. Para llevar a cabo una obra se requiere mucho más que las ganas de proyectar y muchas más personas involucradas. Esto muestra que la arquitectura junta personas en dinámicas específicas, da trabajo a diversos profesionistas y trabajadores y, finalmente, ofrece resguardo para sus habitantes. Hablar de esto desde la enseñanza puede evidenciar el importante papel que llega a tener un arquitecto dentro de la sociedad y, por lo tanto, la gran responsabilidad que es necesario asumir.

¿Puedes mencionar un modelo de enseñanza, proyecto, o texto que consideres relevante para nuestro tiempo y por qué?

Pienso que hablando desde el mundo arquitectónico es importante conocer y entender el modelo de enseñanza de la Bauhaus porque pareciera que sigue siendo el punto de partida de muchas de las escuelas de arquitectura de hoy en día. Aunque, probablemente, cada vez se percibe más lejos. Éste es un modelo regido por los talleres prácticos, pero acompañado de conocimientos teóricos. No sé si se puede considerar el modelo ideal para la realidad actual, pero sí pienso que sigue estando presente.

Muchas universidades han cambiado su modelo a uno de enseñanza por competencias, lo que me parece una movida interesante. Este modelo busca, más que memorizar, que se aprenda a "hacer" y a pensar sin importar las condiciones. Que el conocimiento pueda aplicarse en distintas situaciones, aunque sean nuevas. De cierta forma, se busca que se aprendan tácticas de acción que permitan navegar en la complejidad actual y que, a la vez, permitan inventar nuevas posibilidades. De esta forma no se enseña sólo a seguir instrucciones, sino a ser proactivo e, incluso, inventarse un camino propio. Pienso que en general esto es de mucha utilidad y en la arquitectura es indispensable. Además, es un modelo que evidencia la importancia de la dedicación y la disciplina (el estar haciendo y probando constantemente). Solamente hay que tener cuidado, porque este modelo puede llegar a dejar huecos en el conocimiento y a olvidar herramientas importantes.

Un modelo que ha llamado mi atención es el establecido por la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Talca en Chile que se ha alejado de la tradición de enseñanza, aunque también desde la perspectiva de las competencias. En general, se busca que los estudiantes aprendan a crear, situar y operar.

Pienso que es importante lograr un equilibrio entre lo teórico y lo práctico, el conocimiento y las competencias, el humanista y el generalista, el saber pensar y el saber hacer. El modelo de escuela que busca esto, es el que me parece más interesante. Un ejemplo, desde lo que he investigado por lo menos, es la Academia de Arquitectura de la Università della Svizzera italiana. Hay otros ejemplos y seguramente muchos que no conozco. 

¿Desde dónde podrían generarse nuevos vínculos para la enseñanza del arte o la arquitectura hoy?

Pienso que un vínculo faltante y muy necesario es el que podría conectar la investigación académica con la práctica. Se produce muchísima investigación sobre lo arquitectónico en el mundo que se queda encerrado en las bibliotecas y que si saliera, podría llegar a ser muy útil en la práctica. Hay mucho conocimiento perdido ahí. Pero, ya sea por falta de tiempo o de interés, los académicos no buscan proyectar su trabajo hacia afuera de su realidad académica y los practicantes no buscan acercarse a la academia para encontrar nuevas posibilidades. Pienso que ese vínculo es esencial y urgente. Si sucediera, podría además fortalecer la enseñanza porque se podría buscar un equilibrio entre la teoría y la práctica que resultaría en arquitectos más completos, críticos y conscientes. Me gusta pensar en la idea de que el arquitecto no es sólo un proyectista o un productor, sino un intelectual capaz de reflexionar sobre el mundo y actuar a partir de eso.

Boletín