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Cuestionario Jo. Trujillo Argüelles

2018
En tu experiencia, ¿cómo se manifiesta la función social del arte o la arquitectura desde la enseñanza?

Para responder quisiera retomar una idea de Alfredo Jaar: “entender el mundo antes de actuar”. Pienso que una obra artística manifiesta su función social cuando responde al acontecer de su tiempo. Entonces, desde los espacios de enseñanza artística sería fundamental no sólo enseñar Historia e Historia del Arte –revisitar el pasado– sino ante todo discutir y analizar el presente para desarrollar la capacidad crítica de los estudiantes de arte para leer entre líneas y analizar el contexto que rodea un suceso. Así podrán entender el mundo, y desde ahí plantear obras artísticas que visibilicen lo oculto.  

¿Puedes mencionar un modelo de enseñanza, proyecto, o texto que consideres relevante para nuestro tiempo y por qué?

Lo primero que me viene a la mente es el documental Maravillas (www.documentalmaravillas.com), que relata el éxito del trabajo con el modelo de comunidades de aprendizaje en una telesecundaria en un poblado de Presa de Maravillas, Zacatecas. Me parece importante porque plantea una forma de trabajo basado en la tutoría uno a uno en un entorno de confianza, donde todos tienen la capacidad de enseñar y aprender; es decir, de dar y recibir. No se trata de un modelo jerárquico ni dogmático, sino que reconoce el interés como centro del aprendizaje.

¿Desde dónde podrían generarse nuevos vínculos para la enseñanza del arte o la arquitectura hoy?

Desde el acontecimiento, entendido como aquello que no puedes ver venir, como algo inesperado, y la comunicación como estrategia de mediación. Imagino que “algo” (una pregunta, un reto creativo, etc.) nos sorprenda donde menos lo esperamos: el transporte público, las calles, las redes sociales de los museos y las escuelas de arte, para invitarnos a pensar y crear ese vínculo con el arte. Generar una interrupción en esos espacios que han sido tomados por la publicidad o que sólo se han ocupado como escaparates de (auto)promoción, para propiciar un encuentro y afectación con el otro. Es también pensar el proceso de enseñanza como un acto de hospitalidad: estar abierto a recibir al otro, a escucharle, a compartir. Pero estamos acostumbrados a pedir y recibir, no a dar.

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