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Cuestionario Sandra Valenzuela

En tu experiencia, ¿cómo se manifiesta la función social del arte o la arquitectura desde la enseñanza?

Creo que la enseñanza de las artes y la arquitectura implican una postura ética, de ahí se desprende su función social.

La enseñanza es un proceso de dos vías, en ese sentido tiene que ver con el otro, y  por ende, fluye mejor si es mediada bajo un sentimiento de empatía. La forma de la relación que uno establece con los demás, es determinante para que se lleve a cabo el proceso tanto de enseñanza como de aprendizaje. Considero que la enseñanza de las artes puede generar nuevas formas de pensar y relacionarnos con nuestro cuerpo y entorno, con la comunidad y el mundo. Su proceso de enseñanza-aprendizaje nos obliga a relacionar al arte con otros territorios más allá de si mismo. La enseñanza y el aprendizaje no sólo implican formas de hacer, sino formas de ver e interpretar, en ese sentido, inciden en la manera en que compartimos nuestra propia percepción, la manera cómo vemos y nos compartimos nuestro habitar en el mundo. Creo que la enseñanza de las artes y la arquitectura pueden contribuir a que hagamos más conscientes las características y limitaciones de nuestra percepción, y en ese sentido abren posibilidades.

La arquitectura, por su cualidad inherente de generar espacios habitables, transitables, ya implica una función social. Al relacionarse con la estructura física de las comunidades, ciudades, es de naturaleza política, pero para que exista “buena” arquitectura, debe de existir una conciencia de la importancia de la calidad y el compromiso, ¿cómo afectará esa solución la vida de otros?, ¿cómo va a ser usado?, ¿a quién beneficiará?, ¿a quién afectará?... Es decir, desde un pensamiento empático, analítico, crítico.

 La enseñanza es un territorio donde se puede incentivar y fortalecer una perspectiva ética desde el quehacer artístico, ¿Para qué se hace algo? ¿Qué pasa si se deja de hacer algo? Nuevamente, ¿a quién afecta?, ¿a quién beneficia? ¿Qué implicaciones tiene? ¿Cómo se relaciona con el entorno? ¿A quién visibiliza?, ¿a quién ignora?, ¿a quién legitima? ¿Qué tipo de ideas busca transmitir? Creo que la enseñanza de las artes tiene que ver con cómo entendemos la relación entre el arte y el contexto, es decir el yo con el entorno, el cual de manera inmediata es el lugar dónde se vive, y por ende tiene que ver con una postura ética. Negar la función social del arte, también implica una postura ética.

Menciona un modelo de enseñanza, proyecto, texto relacionado o referencia que consideres relevante para nuestro tiempo y por qué.

Existen muchos titanes de la educación que marcaron las formas de cómo hoy en día pensamos el aprendizaje y la enseñanza, por ejemplo Dewey, Montessori, Freire, Piaget, Heller, Itten, etc… Personalmente creo que los libros de László Moholy-Nagy por ejemplo el libro de Vision in Motion, Visión en movimiento, a más de 50 años sigue siendo relevante, porque desde 1946 escribió sobre no favorecer la formación de un ser tecnócrata-pragmático-eficiente desconectado, sino incentivar la educación de seres integrales-empáticos y en ese contexto, vio a la educación visual como una herramienta para llegar a ese fin. Es decir, Moholy-Nagy veía en la educación visual una herramienta para contribuir a la educación integral del ser.

Dicha propuesta pedagógica de László Moholy-Nagy, escrita en su último libro, plantea a la educación visual como un camino para incentivar en el alumno la creación de la conciencia a partir del desarrollo de distintas capacidades como por ejemplo: la observación, la experimentación, la emocionalidad y la creatividad. Pero la palabra creatividad implica muchas capacidades cognitivas, por lo que para detonarla se necesita desarrollar un pensamiento divergente, capacidad de análisis, de juego, de observación –para lo cual se necesita humildad– y eventualmente cierto dominio del medio, es decir, práctica. 

Creo que la función social del arte, en términos de Mathias Goeritz es el arte como servicio, es decir, el arte que sí pretende incidir, para el cual el “arte puro” o “arte por el arte”, necesita salirse de su territorio exclusivo (¿Diría Deleuze des-territorializarse?). Existen muchas maneras de llevar a cabo ese proceso de traslado o de vectorización, y me parece que se da por medio de una consciencia por el otro, en tanto que ambas partes forman otra parte que es la dimensión colectiva.

Creo que actualmente esa línea se relaciona con Sir Ken Robinson quien sigue el argumento de Howard Gardner sobre los distintos tipos de inteligencias. Argumentan que el arte contribuye a desarrollar distintos tipos de inteligencias o cogniciones. Mientras que la academia tiende a favorecer la lógica racional; la corporal, motriz, emocional y contemplativa, también son importantes, de ahí que no se debería considerar las clases de teatro o danza como menos relevantes que las de matemáticas o física, pues cada una contribuye a desarrollar distintos ámbitos para la formación de un ser integral.

Me parece que en la sociedad actual –donde cada vez más personas vivimos en mega ciudades, es decir, una sociedad acelerada y saturada, con una producción inmensa de información y visualidad, que pone mucho énfasis en la cultura de la juventud, la fama y el éxito–, la problemática se traduce en una sociedad sobre-estimulada con dificultades en los individuos para concentrarse, lo cual produce mucha ansiedad. En ese sentido, es importante incentivar el reposo, la calma, el juego, la contemplación y la concentración, y creo que tiene que ver con incentivar vías de simetría y equilibrio. También me gusta el planteamiento de David Lynch en relación a como la meditación o visualizaciones mentales contribuyen a desarrollar un pensamiento más profundo, a crear simetría, hacer mejor por medio de una conciencia en el no-hacer.

 Por otro lado, recomiendo el libro de El artesano de Richard Sennett, el cual plantea el desarrollo de la conciencia por medio de la práctica basada en un trabajo manual de calidad, que más que estar centrado en el yo, se centra en el mejoramiento de la práctica con relación a un objeto. Es decir, hacer algo bien por el placer de mejorar, por el placer de generar calidad. Básicamente la elevación personal por medio del trabajo. Sennett plantea que hacer un trabajo manual detallado, consciente, es una práctica que todavía tiene mucho que enseñarnos.

¿Desde dónde podríamos generar nuevos vínculos para la enseñanza del arte o la arquitectura hoy?

Desde muchos territorios, no solo la escuela, sino: la calle, la zebra peatonal, la jardinera, la vecindad, la plaza, el parque, el huerto comunitario, el barrio, incluso desde el espacio digital público. Actualmente veo en Ciudad de México una ciudadanía con hambre de poder incidir más, con un gran deseo de cambiar muchas dinámicas corruptas. Creo que el arte y la arquitectura se pueden volver un medio o vehículo para visibilizar e incentivar la ética, la empatía y la conciencia. Pero primero hay que preguntarse ¿Para qué enseñar arte? ¿Para qué enseñar arquitectura? Y a partir de las posibles respuestas plantearse a uno mismo ¿Desde qué territorio / postura enseñarlo?

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